
La construcción de la futura Línea 7 del Metro de Santiago es uno de los desafíos de ingeniería más relevantes de la actualidad. Tal como se destacó en el programa "Megaproyectos" de Canal 13C, esta red completamente subterránea de 26 kilómetros y 19 estaciones conectará las comunas de Renca y Vitacura en tan solo 37 minutos, beneficiando a más de un millón y medio de personas para el año 2028.
Con un 22% de avance y con hitos cruciales ya alcanzados —como la unión de túneles excavados desde distintos frentes—, el éxito de esta megaobra depende de un control milimétrico del terreno. Es aquí donde el trabajo de Geosinergia se vuelve vital para el proyecto.
Durante la emisión del capítulo, Enrique Díaz explicó el rol fundamental que desempeña Geosinergia en este proyecto, operando en dos frentes clave del trazado: el inicio de la línea en Renca y el sector oriente en Las Condes.
En estas zonas, el equipo se encarga de realizar el monitoreo topográfico óptico. Pero, ¿qué significa esto en la práctica?
Cuando se diseña y construye un túnel, la ingeniería asume que ocurrirá un cierto nivel de deformación en el terreno. Este movimiento es natural y depende de factores como el diámetro de la excavación y las características específicas del suelo. Para que la obra sea segura, los diseñadores del proyecto establecen umbrales de deformación; es decir, límites máximos de movimiento permitidos.
El trabajo de Geosinergia consiste en acompañar el avance de las excavaciones, tanto en la superficie como en los sectores subterráneos, midiendo constantemente el comportamiento del terreno. En palabras de Enrique Díaz, el equipo actúa como verdaderos "centinelas o guardianes" de la obra.
Su misión es asegurar rigurosamente que las deformaciones reales se mantengan dentro de las magnitudes proyectadas en el diseño. Si los instrumentos ópticos detectan que los movimientos se están acercando a los límites permitidos, se levanta una alerta inmediata. Esto permite a los constructores tomar medidas constructivas oportunas, tales como:
En definitiva, este monitoreo topográfico es el proceso que le asegura al contratista y a los futuros usuarios que la construcción avanza bajo los más estrictos estándares de seguridad. Lo que hace Geosinergia en la Línea 7 es el respaldo invisible, pero fundamental, para garantizar la estabilidad total de la obra.
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